09 agosto 2015
aquel verano


En verano hicieron planes juntos: el puente de agosto iban a pasarlo en la costa gaditana. Acababa de romper con Berto, después de dos años de una relación demasiado estable para ella. Él se había cruzado en su camino una noche y rompió lo que estaba a punto de caducar. Siempre que se cruzaba en su camino había daños colaterales. Esta vez no fue tan malo. 


La primera noche la pasaron en un 4 estrellas. Las dos siguientes en un hotel más modesto, más bonito y más cerca del mar. Hablaron del pasado y del presente, de lo que hubo y lo que había, y de un futuro juntos.


A medida que iban compartiendo rutinas, surgían los pequeños roces. Él, que siempre fue un tipo  moderno y tolerante, le recriminaba su comportamiento excesivamente liberal e informal. En la playa no se sentaba a su lado porque era la única en toda la zona que hacía top less. " Donde fueres, haz lo que vieres" le espetaba. Ella no podía entender el cambio de actitud por una tontería como esa. El desayuno era otro punto de conflicto: ella devoraba grasa (beicon, queso, jamón, huevos fritos...) mientras que él tomaba solo fruta. Las diferencias entre ambos se hacían evidentes nada más salir el sol. Pero por la noche todo cambiaba: él desplegaba su vena romántica besándola por cada esquina y abrazándose a ella hasta casi romperla. Sus manos se enredaban y el paseo bajo las estrellas parecía un decorado cinematográfico ideado por un dios perverso.


En el camino de vuelta hablaron de retomar la relación: de verse a diario y dormir juntos. Estaba emocionada aunque había algo dentro de ella que le decía que no iba a ser así.
"Hasta mañana", se dijeron cuando él bajó del coche en la puerta de su casa.


No hubo mañana.













 
posteado por pilar a las 11:07 | Permalink | 3 comentarioss
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