26 diciembre 2005
adiós al 2005

Ya estamos a menos de una semana para decir adiós al 2005, un año que algunos hemos vivido con cierta desgana por los malos ratos que nos ha hecho pasar.

El año, que se nos va, no empezó del todo bien.

Ya la mismita noche en que lo recibimos tuve problemas con las malditas uvas. Por pura comodidad compré las uvas en latitas ,que vienen ya peladas y sin pepitas, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que la latita contenía sólo 11 uvas!!!! Me acojoné.
Pedí, supliqué una uvita prestada, de las normales, pero ya tenía el corazón encogido.
¿Por qué me tomaré tan a pecho las chorradas como esta de las 12 uvas? Las supersticiones me pueden, no puedo evitarlo.

A partir de ahí se sucedieron hechos que me hicieron creer en el poder de las uvas. Pero lo peor estaba por llegar. Y llegó.
En febrero apareció un bultito en mi cuello. No le di mucha importancia, pues ya lo había tenido un par de años antes y me habían hecho todo tipo de pruebas para llegar a la conclusión de que era una infección que se quitaba con antibióticos.Por eso fui a mi médico de cabecera a pedirle antibióticos. Pero él esa tarde rompió mi cómoda y organizada vida. Me dijo que me buscara urgentemente un cirujano.

Sólo puedo recordar el sentimiento de impotencia y fragilidad. Los días, semanas corrieron a cámara lenta, esperando la salvación. Pruebas de todo tipo volvieron a pasar por mi cuerpo hasta que se intervino. Se sacó el bulto, me dejaron una enorme cicatriz, y a toda mi familia, amigos y compañeros de trabajo llenándome de cariño.
Compartí mi cicatriz con Roge, que también llevaba la suya, con mucha dignidad, en su pie.Nos animábamos con la idea del verano, del sol y la playa que nos alejaran del invierno de convalecencia. Y el verano llegó. Y nos llevó a la playa, al sol y a un viaje que nos quitó el mal sabor de boca que el invierno nos había dejado.

Ahora, ya metidos en el invierno y a punto de empezar el nuevo año, preparamos ilusionados la despedida del 2005.
Esta vez comeré uvas frescas, peladas y contadas por mí.

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posteado por pilar a las 14:59 | Permalink | 1 comentarioss
20 diciembre 2005
navidades

Ya están aquí las navidades.
Y llegan, como cada año, pa jodernos los pocos días de vacaciones que podemos difrutar con los amigos. Aunque en mi caso no son tan pocos, 3 o 4 semanas, depende del año.
En estos días, me encanta acostarme y levantarme tarde, y reorganizar lo que va a ser el año que nos acecha: la compra del nuevo calendario (de los grandes pa escribir en cada día) , las revisiones del coche y mía ( puesta a punto) , las visitas a lugares y personas que el resto del año están aparcadas, la pérdida de tiempo delante de la tele, la ventana, el cristal del coche...
Pero, todos estos momentos de ocio están contaminados con la espantosa estética de la navidad: calles iluminadas con guirnaldas verdesrojas, villancicos bombardeando los paseos y las charlas, supermercados abarrotados de kilocalorías y delicatesen que el resto del año no pillas ni en el super del Corte Inglés. Y pa rematar, las movidas familiares ante la nochebuena: que dónde cenamos, que qué preparamos, que qué regalamos, que qué ...

Las navidades no deberían ser obligatorias. Debería haber zonas para navideños y para no navideños, igual que ha pasado con el tabaco.
Y con el tiempo...quién sabe? Con un poco de suerte, igual nos quedamos sin navidades....

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posteado por pilar a las 17:46 | Permalink | 3 comentarioss
04 diciembre 2005
Cai: la isla de agua

Este fin de semana nos ha llevado a Cai, la isla de agua.

La lluvia empezó el viaje con nosotros, se puso a cien al llegar al estrecho y, a la altura de Conil, pasamos de ella y la dejamos tirada en una estación de servicio.

Cai estaba esperándonos para llenarnos de risas, de ortigillas, de cocalights, de fotos, de langostinos, de cervezas, de encuentros...

Lo que más te descoloca es su forma. Mires a donde mires hay tierra, y en medio, siempre está el mar. Es como si la geografía cambiara la isla por el océano. Algunos rincones te hacen dudar del suelo y del continente que pisas.
Su olor te persigue por los paseos, y los niños pasan a adultos sin adolescencia: hombrecitos de 10 años que pescan pulpos con un tenedor gigante y lolitas de 11 que contonean su vaquero debajo de botines de ante relleno.

La salida de Cai ha sido a mediatarde ( hora torera), y con el Ramón de Carranza hasta la bandera. Esta vez sin lluvia, sin prisas y con pena.

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posteado por pilar a las 22:46 | Permalink | 0 comentarioss
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